lunes, 15 de marzo de 2010

El rap como arma revolucionaria

Antes de nada, me veo con la obligación de aconsejar a mis lectores que partan de la base de que yo no sé mucho de rap. No soy de esos expertos que se criaron con Public Enemy o Inmortal Technique y que a la corta edad de catorce años ya sabían decirte lo mejor de la costa este y oeste. Yo me crie en un pueblo apartado de la civilización, donde las modas llegaban cuatro o cinco años más tarde y por todos lados se escuchaba lo último de Camela o el cantante premiado con representar a España en Eurovisión. A pesar de la evolución natural e inevitable, hoy en día aquí se sigue viendo raro la ropa ancha y el estilo musical que no suene en la radio. Este tipo de hechos reflejan a la perfección el retraso social que puede padecer un pueblo pequeño, aislado del mundo, falto de cultura y educación, donde la mayoría de la juventud aborregada sólo piensa en la noche del viernes y donde la mayoría de la población trabajadora -pequeños campesinos- votan al PSOE por la sencilla razón de que la capacidad persuasiva de Iñaki Gabilondo se antepone a la de Matías Prats. Pero esto es otro cantar, cíñome a mi opinión sobre el rap como posible banda sonora de la Revolución.

Yo puedo presumir de ser de los primeros jóvenes que consiguió internet (56 Kb) en el pueblo, y lo que sí puedo afirmar con rotundidad es que fui el primer joven que logró la proeza de utilizar internet para algo más que asediar petardas.com. Con el paso del tiempo fui descubriendo música que para mí resultaba inédita. Como por arte de biribirloque -no recuerdo con exactitud- fui dando con estilos musicales distintos y contrarios a la propaganda comercial. Este hecho me chocaba, no sólo porque atentaba contra el formalismo musical, sino porque atentaba contra el formalismo social.

Descubrí grupos como Doble V, SFDK, Geronación, Tote King, etc. cuyas letras chocaban frontalmente con los valores heredados de mi casa, mi pueblo, y por tanto, la tele. Hipérboles maravillosas como "Puta España, ¿ok? Me cago en el Rey", causaron en mi mente un gran impacto: "se supone que este tipo es muy inteligente, cómo que se mete con el Rey si es lo máximo...". Hecho que no me dejó indiferente y que me animó a investigar sobre los temas en cuestión, y así, mi mente borreguil fue testigo de cómo los muros de prejuicios y desinformación en mi cabezota fueron derribándose poco a poco.

Con el paso del tiempo, y casi sin darme cuenta, me vi inmerso en la cultura Hip Hop y descubrí decenas de raperos que ofrecían una gran diversidad de gustos y un amplio abanico de estilos, pero todos coincidían en una cosa: sus letras estaban ligadas en mayor o menor medida con la sociedad, lo que potenció mi espíritu sociólogo y político; enterrado por la televisión y todos los valores que emanan de ella. Paralelamente a mi crecimiento musical se fue desarrollando mi crecimiento como persona consciente de que no vive sola y forma parte de una sociedad. Pasé de saber que el Rey era un hombre con cara de bonachón que da los discursos en navidad, a leerme "Juan Carlos I. Rey golpe a golpe" de Patricia Sverlo, y todo ello gracias al rap y al compromiso de un rapero concreto en una canción.

Los valores del rap como método de desahogo y lucha contra el racismo, la opresión, la esclavitud, etc. los tomé míos tal y como los negros explotados en USA querrían. Lo que quería decir que los valores, el trabajo y la lucha de los raperos pioneros dieron su fruto: se materializó el Hip Hop como cultura. Consiguió rescatar de las tinieblas del rebaño a un joven que no sabía ni dónde tenía la cara.

Sin embargo, el futuro me depararía otros sorpresas en lo que respecta al panorama, y no precisamente tan agradables... Fui testigo en primera línea de la evolución de los raperos con los que me crie. La mayoría de éstos abandonaron su línea social y empezaron a hablar de flow, vacile, ropa, botines e incluso... ¡dinero! Este cambio se podría achacar al elevado poder monetario que producía -in crescendo- aquello de rimar. Cosa que para mí no es excusa suficiente para olvidarte de tu pasado, tus letras, tus valores y los valores del movimiento al que se supone que perteneces.

Si ayer el mundo estaba para cagarse en el Rey, robar a pijos, matar a ricos, secuestrar al presidente, robar bancos, hacer la Revolución, hoy no está bien por el mero hecho de que vosotros -los raperos- os halláis aburguesado y apoltronado. Hoy el mundo está peor que hace uno, dos y diez años. Urge más que nunca recuperar los valores del rap: compromiso, lucha, solidaridad, etc.

La degeneración del rap como tal ha llegado a un punto de que incluso los raperos comprometidos y con una estricta línea política firme y consecuente son mal vistos, no son apoyados y son criticados por la ingente cantidad de reaccionarios que se colaron en las filas del movimiento, atraídos por algunos raperos sensiblones cuyo único mensaje es la pasta y el flow. Una cosa os digo: dime quién te escucha y te diré quién eres... Si a vuestros conciertos sólo van chavales de quince años con botines Nike y camisetas Ecko, pero que en realidad no saben de nada más que flow -y a veces ni eso-, no vayáis de super-raperos y redentores, porque entonces no os tomaremos en serio, o al menos yo.

El rap nunca puede desprenderse de un cierto matiz social y político, ya que en ese caso dejaría de ser rap. El rap español nunca puede olvidarse de la sociedad española y de la decadencia de ésta: millones de parados, corrupción, capitalismo imperante, racismo, clasismo, recortes de derechos y libertades, ilegalización de partidos, prohibición de manifestaciones, secuestro de jóvenes y periódicos, y un largo etcétera. ¿De veras creéis que ante tal panorama es moral salir publicamente bajo el mensaje de que sois jóvenes y ricos, o que queréis serlo? ¿De veras creéis que ante tal panorama es moral no dejarse de mirar al ombligo ni un minuto? Yo desde luego seguiré creyendo que no y aplaudiendo a raperos que van más allá de lo que los apoltranados nos tienen acostumbrados ultimamente: Los chikos del maíz, Pablo Hasél, Fath Fish, Latecnika (antes Geronación), Indarrap, Rapapolvo, etc. que para mí representan los valores del rap como tal: arma revolucionaria para luchar contra la injusticia.

La sociedad necesita una juventud con ganas de luchar y hacer la Revolución, no con ganas de lucir unos botines Nike.

------------------

http://www.youtube.com/watch?v=RJqpSU1FfkE

http://www.youtube.com/watch?v=g1OpF8YZ-Dw

http://www.youtube.com/watch?v=ksmHVKUCr_Y

http://www.youtube.com/watch?v=Z5qbC8fYVCE

http://www.youtube.com/watch?v=jTrmbNEyUEE

http://www.youtube.com/watch?v=b9v9hd4FLCo

5 comentarios :

  1. EY de puta madre tio yo tambien me crie en un pequeño pueblo(uno apartado en la sierra de teruel) y me paso lo mismo que a ti, es leer tus palabras y me viene mi voz a mi cabeza
    enorabuena
    algunos segimos pensando en una posible revolucion
    por las imagenes a la derecha de tu blog veo tu posiscion politica y me gusta
    felicidades
    gente como nosotros se necesita en esta cultura hip hop(en la cual cada vez me identifico menos)y no tanto niño gasta de barrio rico

    ResponderEliminar
  2. Esto es un señor artículo y punto en boca.

    ResponderEliminar
  3. Me identifico con este articulo, sencillamente porque yo tambien naci en un pueblo pequeñito, y vivo todabia, muy bonito por fuera pero lleno de mierda, donde inmigrantes y comunistas somos el demonio personificado, donde el racismo y el fascismo canchan a sus anchas..
    Y donde escuchar algo de rap( yo no soy rapero, nada mas que me gusta bastante escucharlo y el ambiente) es ser considerado un rarito o un desviado.
    Totalmente de acuerdo con todo lo escrito.
    Un saludo compañero! Apartir de ahora te sigo ;)

    ResponderEliminar
  4. Muy buen artículo, no conocía al tal Fath Fish.
    Te recomiendo uno que no has mencionado, Mentenguerra.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  5. Acabo de descubrir tu blog, y me ha dado por empezar a leer desde los últimos post, y nada más que decir que muy buen comienzo, y espero que el mundo poco a poco se llene de gente así, una revolución es posible. Ah, y gracias por nombrar esos grupos me dará algo nuevo que escuchar (sólo conocía a los Chikos del Maiz y Pablo Hasél). Un saludo

    ResponderEliminar

Comentar

Estoy en Twitter

Archivo