lunes, 21 de junio de 2010

Mi vida sin mí (Isabel Coixet, 2003)


Por las venas de los adictos al cine corre un líquido rojo y espeso: se llama curiosidad. Como en la vida, el espectador acude a un encuentro, cargado de preguntas, intentando resolver ciertos misterios de la existencia y los sentimientos. "Mi vida sin mí" es una invasión de respuestas. Conmovedora hasta el aliento, hermosísima de principio a fin, la historia de esta joven que exprime la vida ocultando al mundo su destino es un deslumbrante ejercicio de sutileza, un impagable despliegue de emociones sin parangón en el cine reciente. Puede que no sea un film perfecto, pero la cámara de Coixet y la actuación de Polley -la mejor interpretación femenina que este cronista ha visto en años- consiguen una intensidad y un realismo que traspasa el tiempo e inunda el corazón... y tan grabada queda que su recuerdo se hace melancólicamente imprescindible.

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