martes, 21 de diciembre de 2010

Comentario de La sal de la tierra (Herbert J. Biberman, 1954)



INTRODUCCIÓN

La sal de la tierra no pasó a la historia como película sobresaliente por sus técnicas cinematográficas. Ni su director, ni su guionista, ni su productor, ni sus actores pasaron a la historia por sus capacidades técnicas a la hora de colaborar en esta película.

La sal de la tierra pasó a la historia por razones bien distintas y por razones, a mi juicio, infravaloradas: por ser una de las pocas películas que consiguen representar un drama social de forma realmente realista -sus protagonistas no son héroes, son personas, son trabajadores- y a su vez, de forma enternecedora y esperanzadora, con un mensaje de unión, solidaridad y lucha por la igualdad como trasfondo.

CONTENIDO

Está película, rodada en Bayard, Silver City y Grant County (Nuevo Méjico/EEUU) y LA (California), está basada en hechos reales. La acción se desarrolla en torno a una mina de zinc de la localidad de Silver City (Nuevo México).

Los mineros, protagonistas de la huelga y por tanto de la película, vivían en condiciones infrahumanas, explotados, carentes de derechos y segregados de forma racial; los mineros “anglos” disfrutaban de más derechos que los mineros nativos. Es en esta situación de injusticia cuando cae la gota que colma el vaso y precipita la insurrección pacífica de los mineros: otro minero nativo vuelve a sufrir un accidente por trabajar solo (los “anglos” no trabajaban solos). Sumidos en la desesperación, los mineros nativos se cargan de valentía e inician una huelga con el fin de mejorar las condiciones laborales, siempre bajo el pretexto de igualdad.

La película, que mezcla la ficción y la realidad, la historia colectiva y la personal (nos sitúa a Ramón y Esperanza como los protagonistas principales, pero siempre arropados por el resto de compañeros) nos muestra cómo los mineros a duras penas consiguen resistir, obligando a la policía -vestida de brazo armado del explotador- a mover ficha. Ésta se inventa leyes y medidas para que los trabajadores no puedan ejercer su inalienable derecho a la huelga.

Esta primera parte en la que sólo los mineros son los protagonistas principales, representa un ejercicio de unión y lucha colectiva, pero también muestra a las trabajadores como trabajadores de una época atrasada, conservadora y retrógrada en algunos aspectos. El director no intenta disfrazarlos de superhéroes, es realista, y por eso podemos ver cómo las mujeres no sólo sufren por parte de los explotadores, de los patronos, sino también por parte de sus maridos.

En la segunda parte de la película, con los mineros en jaque, entran en escena las mujeres. Lejos de quedarse en casa resignadas y derrotistas, se cargan de astucia y valor y comunican al Sindicato su táctica de hacer ellas la huelga -sólo se les prohibió a los mineros-, y éste acepta con recelo -la mayoría de mineros no estaban de acuerdo- la propuesta. A las reivindicaciones primeras de mejoras laborales, las mujeres añaden otras de índole sanitarias como por ejemplo el abastecimiento de agua corriente potable.

Esta segunda parte en la que las mujeres abandonan el segundo plano, representa un ejercicio de lucha por la igualdad no sólo en el ámbito laboral (nativa o extranjera es la misma clase obrera), sino en el ámbito sexual: primero las mujeres logran que los hombres las escuchen, logran el derecho a participar en la huelga y además contribuyen de manera decisiva en el desarrollo y en el final de ésta. Mientras tanto, logran hacerse respetar, tanto a ellas como a sus trabajos infravalorados de amas de casa (en su ausencia, los hombres han de ejercer de amas de casa y se dan cuenta del esfuerzo que conlleva). Aunque para mí, su mayor logro es demostrar que la lucha por los derechos de los trabajadores no entiende de sexos.

En la parte final de la película, la policía, contra las cuerdas, lanza la ofensiva de encerrar a las mujeres más destacadas. Sin embargo, esa táctica resulta contraproducente, ya que las mujeres demuestran aún más valentía y más entereza: luchando unidas consiguen que las excarcelen. Con la policía en jaque, se produce la última ofensiva de ésta: intenta desahuciar a Ramón y Esperanza, pero los trabajadores en un último esfuerzo se oponen colectivamente, sin distinción de sexos, haciendo retroceder y desistir a la policía y sus protegidos, los patronos explotadores, demostrando que la unión del rebaño hace que el león se quede con hombre.

INTENCIONALIDAD

Esta película no es una película vacía, ya que, como he apuntado anteriormente, en ella impera la intención de describir un problema social con un mensaje como trasfondo. El autor nos intenta trasladar a una sociedad que, lamentablemente, podría haber sido prácticamente cualquier lugar del mundo.

Una vez puestos en situación, el autor intenta mandarnos principalmente dos mensajes:

El primero es una denuncia clara a la explotación patronal, que reduce al obrero a una situación de semiesclavitud; a brazos, a números, como diría Eduardo Galeano[1]. Nos muestra la crudeza con la que son sometidos los trabajadores y las condiciones en las que vivían -y lamentablemente siguen viviendo en algunos lugares del mundo.

El segundo es un mensaje de unión y de igualdad dentro de las clases explotadas. El autor nos dice que sólo uniéndonos, sin distinción de razas y sexos, podremos luchar por nuestros derechos. En caso contrario tendríamos que luchar contra dos tipo de opresión: la del explotador y la nuestra. Por otra parte, la película, que es un claro homenaje a la lucha por los derechos humanos, no se olvida de las que más discriminación sufren: las mujeres.

Así, la película contiene un claro mensaje feminista: nos dice que las mujeres también han de luchar por nuestros derechos, ya que ellas -independientemente del trabajo que ejerzan también sufren la explotación, de hecho, en la mayoría de los casos más que los hombres. La lucha por parte de las mujeres es necesaria e imprescindible y el autor nos lo muestra con esta historia: si no llega a ser por las mujeres, la huelga habría sido abortada. Sólo mediante la unión y la igualdad la clase trabajadora conseguirá su emancipación. Así nos lo muestra la historia y así nos lo muestra Herbert J. Biberman en La sal de la tierra.

Cabe recordar que dicho mensaje le costó a Herbert J. Biberman estár en el punto de mira[2] del macarthismo[3], siendo incluido en “la lista de los diez de Hollywood”, acusado de subversión.

CONTEXTO HISTÓRICO

La película está ambientada en Nuevo México, en los años cincuenta, concretamente en 1951, cuando se produjo la huelga minera en la localidad de Silver City. La década de los cincuenta -como las anteriores y posteriores- son décadas de oscurantismo social en todos los ámbitos. México era un país saqueado por el colonialismo y utilizado por el imperialismo -lamentablemente México sigue siendo un aliado estratégico de EE. UU.-, por lo que no gozaba de ningún tipo de soberanía y de ningún tipo de bienester social.

Si alzamos miras, los años cincuenta fueron años de crisis, tan sólo hacía dos décadas del Crack del 29 y una Guerra Mundial acababa de destruir buena parte del mundo. Para más inri, el mundo quedó dividido en dos en plena Guerra Fría y tan sólo en los países del Este parecían progresar los derechos de los trabajadores.

Desgraciadamente, el desolador panorama que vivían los mineros huelguistas en la película, era el panorama común que tenía que soportar la clase trabajadora en prácticamente cualquier país capitalista en vías de desarrollo. Y más aún en esa época en la que los trabajadores no habían conquistado los derechos más básicos y fundamentales que disfrutan los trabajadores de hoy en día en la mayor parte del mundo.

Por otra parte, la película tuvo serios problemas a la hora de su estreno: sólo trece salas en todo el país se atrevieron a exhibirla, desafiando las amenazas de la IATSE (International Alliance of Theatrical Stage Employes)[4], ya que para los “americanistas puros” (capitalistas), representaba un atentado hacia los valores del “americanismo” (capitalismo). No obstante, a posteriori Danny Peary[5] afirmó que el mensaje de La sal de la tierra era "más pro-humanista que anti-americano. No hace ningún llamado a la revolución sino que reclama el fin de la explotación y de todas las formas de discriminación". ¿Quizá sea anticapitalista luchar contra la explotación y la discriminación? En cualquier caso, Herbert Biberman, como otros tantos artistas, sufrió el macarthismo por el mero hecho de ser una persona comprometido con los más débiles.

A día de hoy, tenemos que decir que tanto México como el resto de países del mundo, no ha prosperado lo suficiente y seguimos teniendo problemas de hambre, pobreza, desempleo, accidentes laborales, etc. Sin ir más lejos, en México se producen al día cuatro accidentes laborales mortales[6] y según la FAO (Organización para la Agricultura y la Alimentación ) “más de 20 millones de
mexicanos se encuentran en pobreza alimentaria”[7], y a nivel mundial “800 millones de personas que sufren de hambre”, según apunta el mismo informe.

Sigue siendo, por tanto, igual de imprescindible la lucha por la conquista de los derechos de la clase trabajadora. Una lucha basada en los mismos principios que Herbert. J. Biberman intenta fomentar en La sal de la tierra: la unión, la igualdad y la solidaridad.

CONCLUSIÓN

Una película imprescindible para cualquier amante del buen cine, y sobre todo para los amantes del realismo social. Una película de notable alto a pesar de sus precarios medios y a pesar de que la mayoría de los actores no eran profesionales. Una película que pasará a la historia por su enorme mensaje y por su enorme capacidad para transmitir e incluso conmover. Una película cuyo director pasará a la historia por su valentía a la hora de abordar temas escabrosos como éste, y más en el contexto de oscurantismo ideológico que le tocó vivir.

El mensaje de La sal de la tierra sigue tan vigente y tan necesario como entonces. La clase trabajadora debe luchar por materializarlo. La clase trabajadora, en estos tiempos de oscuridad, será la antorcha que alumbre el camino. La clase trabajadora ha sido, es y será la sal tierra.


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[1] La vida según Galeano, Capítulo 8 (Los Nadies). Serie de televisión emitida por canal Encuentro (Argentina).

[2] Punto de mira (Karl Francis, 2000). Película que relata la “caza de brujas” a la que fue sometido Herbert J. Biberman como otros tantos artistas comprometidos, acusados de comunistas.

[3] Periodo bajo el mandato de Joseph McCarthy en el cual se produjo la “caza de brujas”: denuncias y acusaciones de subversión, “antiamericanismo”, etc. a cualquiera que se saliera del redil establecido, del pensamiento único. Magistralmente representado en Buenas noches, y buena suerte (George Clooney, 2005).

[4] Alianza de Sindicatos que representa a varios oficios de cine, afiliada a la AFL-CIO, con más de 20 sindicatos locales en Hollywood.

[5] Prestigioso crítico, nacido en Virginia (1949). Estudió cine en University of Southern California y ha escrito numerosos libros sobre el séptimo arte de relativa relevancia.


1 comentario :

  1. Muy interesante el comentario. Me la bajo, aprovechando que la Ley SInde no ha conseguido muchos apoyos ni entre los fascistas del parlamento.

    Saludos!

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