domingo, 9 de enero de 2011

"Fusil, metralla, el pueblo no se calla"


Recomiendo encarecidamente que todo el que tenga la oportunidad de ir al cine vaya y vea También la lluvia. Por aquí está en calidad screener, pero así no merece la pena.

Una de las mejores películas del 2010, si no la mejor. De hecho, está seleccionada para representar a España en los premios Óscar. Gran historia, gran desarrollo, grandes actuaciones e increíble trasfondo. Dejo aquí una crítica que he encontrado en Filmaffinity (cuyos votantes, que algo saben, califican a la película con un 7,4, yo con un 8) con la que coincido al 100%. Está escrita por un tal Sinhué y no contiene spolers:

"Sería desternillante que la industria de Hollywood premiara una película que ataca algunos de los fundamentos del sistema: imperialismo, colonialismo y el hambre infinita de las multinacionales. Pero no seré yo quien dude de la capacidad camaleónica del capitalismo para deglutir cualquier producto que pueda reportarle beneficios. No obstante, mejor que se traguen esta buena historia de Paul Laverty e Icíar Bollaín aunque la acompañen de patatas y ketchup.

La directora madrileña abandona en esta ocasión la cotidianidad y las historias mínimas (aunque universales) para rodar en amplios espacios, con grúas de catedral y escritor de prestigio; sin olvidar, eso sí, sus orígenes: sigue persiguiendo la búsqueda de la dignidad y apostando por la justicia social.


Quinientos años después, Cristobal Colón (Karra Elejalde) retorna a Sudamérica formando parte de una compañía de actores que, aprovechando los bajos costes de producción y la facilidad para rodar en selvas y con indígenas, constatan que no han cambiado demasiado las cosas al menos para los antiguos pobladores: la explotación y la rapiña siguen estando presente en las intenciones de quienes desembarcan en la zona. Ahora, que ya no tienen oro, una empresa estadounidense quiere privatizarles el agua.


La guerra del agua, en la que se ven involucrados algunos de los extras del rodaje, tuvo realmente lugar en Cochabamba en el año 2000, cuando los indígenas se revelaron contra una norma (la 2029) que no sólo permitía la venta de los recursos hídricos, si no que incluso legislaba que el comprador tenía los derechos sobre el agua de la lluvia (para que veáis, una vez más, que la realidad supera a la ficción).


Buenas interpretaciones, brillando especialmente, en sus dos papeles, el amigo Karra, el hombre al que nadie espera. Bien trabado el guión del escocés para conseguir que las dos crónicas converjan, siendo sólo una a pesar de los cinco siglos que las separan."

Lo dicho, que la vea todo aquel que tenga la oportunidad.

PD: Luego o mañana escribiré algo sobre mi breve estancia en Marinaleda y subiré bastantes fotos.

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