domingo, 20 de marzo de 2011

No a la intervención de la OTAN en Libia


Como ciudadano que realmente ansía la paz y respeta la soberanía de los pueblos me posiciono vehementemente contra la intervención imperialista de la OTAN en Libia.

Las razones de la dicha intervención ejecutada por las aves de rapiña de la OTAN son de sobra conocidas, es decir, son las mismas que hicieron a ésta meter sus sucias manos en Irak, Afganistán y demás países de Oriente Medio y África, tierras bañadas en sangre debido a la naturaleza rica en petroleo de éstas y, esencialmente, a la idiosincrasia terrorista de una Organización que arrastra más muertos que la maquinaria nazi y que para más inri se permite el lujo de erigirse como valedora de los derechos humanos.

Si los buitres imperialistas no cejan su actitud invasora y neocolonial, Libia, como otros tantos países, sabrá en qué consiste la democracia a lo occidental, tal y como lo saben los niños que siguen naciendo deformados en Vietnam debido al napalm, los niños palestinos que son masacrados por las armas que España y Occidente vende a Israel o los niños que con diez años empuñan un arma vendida por las democracias occidentales a los rebeldes de cualquier país africano rico en algún recurso o mineral.

No es el momento de analizar todos los fallos de Gadafi, que por supuesto los tendrá y probablemente no será "de los nuestros", eso se hará en su momento; se trata de condenar y oponerse radicalmente a una invasión (curioso eufemismo, en realidad, el de intervención) propia de la Alemania Nazi o simplemente de unos países en crisis cuya una posibilidad de subsistir, aparte de sumir a sus propias poblaciones en la miseria y en la pobreza, es bombardear otros países que no sucumban ante ellos.

Nota: la imagen que encabeza esta entrada nos muestra a un revolucionario Javier Solana (PSOE) dando un mitin anti-OTAN en 1981. Años más tarde acabaría siendo Secretario General de dicha Organización.

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