martes, 30 de agosto de 2011

Similitudes entre el declive musical/ideológico de Sabina y Nach


Joaquín Sabina es un excelente escritor y cantante. A la hora de juzgar su manera de cantar se puede relativizar un poco, pero a la hora de juzgar sus letras, se tiene que afirmar que es un grande, uno de los mejores cantautores españoles y uno de los mejores escritores españoles que aún no han visto a la señora de la guadaña. Para mi gusto es el mejor cantautor español y el mejor -compitiendo con Leopoldo María Panero- escritor español vivo.

Siempre ha sido un tipo extravagante, estrafalario, tanto en su forma de vivir como en su forma de contarnos su vida, lejos de la ortodoxia puritana del Artista, algo que siempre hemos agradecido los que no subordinamos la sinceridad y la honestidad a la Imagen. Políticamente incorrecto, así podríamos definir al Sabina de antaño.

Se ganó la ira de la "socialdemocracia" española al cantar, junto a su compañero Javier Krahe, el famoso Cuervo ingenuo, dedicado a la desvergüenza de Felipe González y su Partido. Si a ese tipo de actuaciones le sumamos su exilio en el franquismo, su imagen de rojo, sus fotos con Fidel Castro, etc. es de entender el respeto que se ganó por parte de la izquierda. Era respetado como artista y como persona, aunque por la derecha (PP y PSOE) recibía críticas y tan sólo era un drogata.

Pero llegó un día en que ese drogata trasnorchado pasó a ser, de golpe y porrazo, un genio, un poeta. Así, como por arte de biribirloque. Pero no, no fue por arte de biribirloque... Conforme subían los piropos y los minutos en los canales de Televisión (hasta fue entrevistado por Iñaki Gabilondo), declinaba directamente proporcional su dignidad musical pero sobre todo ideológica. De declararse "rojo" y fotografiarse con Fidel, a pedir el voto para ZP y, recientemente, un 15-M en Cuba, ¡vaya que la gusanera de Miami lo recibiera de malas maneras!

Pero, ay Sabina, algunos sabemos tus inicios y recordamos tu discografía. Por eso te dedico este tema que tú mismo escribiste por el 1990 para el disco Mentiras piadosas, titulado El muro de Berlín, en el que cuentas las paradojas y las extrañas vueltas que puede dar la vida.

Este hombre siempre ha sido un visionario...



Precisamente cuando vi las declaraciones de Sabina en el panfleto de Pedro J. recordé que otro artista ya visionó su propio declive musical/ideológico en una canción. Se trata del rapero Nach.

Llevo mucho tiempo sin escribir en el blog y no estoy entrenado, así que no me voy a enrollar mucho con este rapero, conocido en el underground como "la puta del rap". Para el que no lo conozca, tan sólo apuntar que al principio solía hacer buenas canciones, con distintos temas sociales, hasta que fichó por Universal y empezó a hablar de amor y cosas así, y de temas sociales, pero siempre sin mojarse un pelo, vaya que los magnates de la industria se enfaden... Su delito no es que no se moje, que también, sino que además va de revolucionario, de rojo, cuando es un socialdemócrata de la ceja.

Ay Nach, deja los estribillos pegadizos y comerciales y no te metas sólo con el PP, métete con el PSOE también, que además tiene doble delito pues los otros al menos van de frente...

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