lunes, 8 de octubre de 2012

6 conclusiones (de entre tantas) sobre el proceso electoral venezolano


Anoche fui testigo de la jornada electoral en Venezuela desde medianoche (en España) hasta poco más de las cinco de la mañana una vez que el CNE dio los primeros resultados que otorgaron una holgada victoria a Chávez sobre Capriles. Elegí la pastilla roja y seguí la jornada desde TeleSur, pero también desde los medios de la derecha (ABC, El País...) y Twitter. De este proceso saco algunas conclusiones:

1 Los medios de comunicación son empresas privadas que actúan como lobbys. Como todas las empresas privadas buscan los mayores beneficios económicos posibles y para ello se ven obligados a transformar la información en mercancia y en vender una imagen distorsionada de la realidad (la verdad es revolucionaria). El caso concreto de los medios españoles (ver El cuarto poder) es digno de estudio, pues su obsesión con Chávez ralla lo surrealista y pone de manifiesto algo que normalmente no podemos ver con tanta claridad (y que ya advirtieron Lenin o Einstein entre otros): en una sociedad capitalista no hay ni libertad de expresión ni pluralidad informativa. El País apoyó en 2002 el Golpe de Estado en Venezuela y hasta el día de hoy no ha relajado su postura. El ABC anoche, a escasas horas del resultado oficial, daba como ganador a Capriles. Hay que recordar, por otra parte, que en la "dictadura" venezolana más del 80% de los medios de comunicación aún pertenecen a la derecha a pesar de que apoyaron y participaron en el Golpe de Estado apoyado, dicho sea de paso, por EE. UU. Y España.

2 La llamada "democracia" tiene miles de años. No es patrimonio de los medios de comunicación o de un grupo de personas. En una sociedad capitalista algo tan importante como "el poder y el gobierno del pueblo" se reduce a la opción que éste tiene de elegir la salsa con la que será comido. Aún reduciendo el término democracia a una mera celebración de elecciones, hay que decir que la democracia venezolana es mucho mejor que la española o la estadounidense. En la "dictadura" venezolana la participación electoral superó el 80%, en España no llegó al 70% y en EE. UU. No llegó al 60%. Mención especial merece el caso español donde todos los votos no valen lo mismo y se puede conseguir mayoría absoluta sin llegar al 50% de los votos, por no hablar de los procedimientos (sistema electoral antidemocrático, falta de pluralidad, etc.). Hoy, si se celebraran elecciones entre PP y PSOE, juntos, conseguirían menos porcentaje de votos que Chávez. Observadoras internacionales de todos los colores pueden dar fe de la transparencia del sistema venezolano, incluída la oposición que encabeza Capriles. Un dictador no gana todas las elecciones a las que se presenta con todos los medios, nacionales e internacionales, en contra; un demócrata no gana unas elecciones para incumplir su programa y ponerse a las órdenes de órganos que no han sido elegidos por nadie. Las encuestas sobre la confianza en los partidos políticos y en el sistema democrático en España y en Venezuela hablan por sí solas.

3 La "civilización occidental" que surgió tras la Segunda Guerra Mundial con su 'Estado de Bienestar' primero y su 'fin de la historia' después se derrumba y con ella sus pilares. El capitalismo en su fase decadente y parasitaria ha podrido los parlamentos, la "democracia representativa", el poder judicial, los medios de comunicación, los derechos laborales y, en definitiva, la sociedad de arriba a abajo y de abajo a arriba. Estamos en ese punto intermedio en el que no acaba de morir lo viejo y no acaba de nacer lo nuevo; el monstruo que surge de ese enquistamiento es como una garrapata, o acabamos con él o él acabará con nosotros.

4 Un pueblo consciente de que lucha por su emancipación es un pueblo difícil de paralizar y atemorizar. En Latinoamérica lo entendieron a la perfección: no se trata únicamente de un ideal necesario y científicamente superior al capitalismo, ni siquiera se trata de justicia social; es todo eso más la pasión, la emoción, el sentimiento, la felicidad. Si no somos capaces de conmover no tenemos nada que hacer. A fin de cuentas es bien sencillo: el fin de todo ser humano es ser feliz y hacer felices a los que los rodean. Esta felicidad está estrechamente ligada con la posibilidad que tiene una persona de realizarse y esta posibilidad bajo el capitalismo ni se plantea. ¿Cómo va a realizarse una persona que ni siquiera puede independizarse de sus padres? ¿Habéis escuchado Corazón de mi patria y Corazón de mi pueblo? Qué espectáculo.

5 Hace treinte y cuarenta años Latinoamérica era lo que hoy es Europa, un laboratorio donde los neoliberales experimentan con personas. Videla, Pinochet y dictaduras militares apoyadas por los EE. UU. En los noventa la aislada Revolución Cubana entraba en el período especial. Más tarde apareció Chávez. Luego Morales. Luego Correa y los procesos de descolonización en casi toda Latinoamérica, muchos de ellos de carácter antiimperialista. El 12 de Octubre en España, donde carecemos de identidad, celebramos la gesta de invadir, esclavizar y saquear América durante 500 años. Hoy los pueblos del Continente ya no guardan pleitesía.

6 A mí también me gustaría que cogiera más protagonismo el PCV y se superara el proyecto nacionalista-antiimperialista para profundizar en la construcción del socialismo. Ahora bien, la política son contradicciones. Quienes no sean capaces de asumirlas que se queden en su casa pregonando la pulcritud del "socialismo real", pero los comunistas deben estar con las masas trabajadores organizando y dirigiendo, mojándose. Si aceptáramos esto a lo mejor en España podríamos reconstruir el movimiento obrero (dinamitado por el revisionismo, sí) en vez de ser tan miserables de incluso desear la derrota de quienes no comulgan con nosotros en algunos aspectos.



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