lunes, 16 de julio de 2012

Las dos caras del régimen en crisis




El Gobierno (o lo que sea) más incapaz de la historia de la derecha clásica española desde tiempos de Don Pelayo. El país entero intervenido y de rodillas ante la oligarquía financiera europea agrupada en organizaciones (como las mafias de los años veinte) que no han sido elegidas por nadie. Los mayores recortes sociales cometidos en todo el régimen llamado democrático que surgió de la transición. La banca criminal hurtando cantidades multimillonarias del dinero público mientras se da una vuelta de tuerca más a los parados. La corrupción expandida en los tres poderes del Estado, en la Casa Real y en la casta política. La miseria aumentando hasta colocarnos como líderes de Europa. Impuestos para los pobres y amnistías fiscales para los ricos. Cientos de deshaucios diarios en un país con casi seis millones de viviendas vacías. Privatizaciones hasta que por fin sólo puedan acceder los ricos a los servicios más básicos como la sanidad y la educación. Subvenciones de insulto para la Iglesia en un estado aconfesional. Reducción de la nunca existente pluralidad informativa. Recorte de concejales para apuntalar un bipartidismo que se resquebraja. Sectores estratégicos de la economía a punto de desaparecer. Pacto nacional de concertación encubierto entre los dos principales partidos. Cortes de mangas y "que se jodan" de ministros 'populares' al pueblo español. Paro. Recesión. Hambre. Represión. Desvergüenza. Indecendencia. Crisis de régimen. Capitalismo.

Marchas desde todos los puntos del Estado para recibir a los mineros y marchar junto a ellos. Manifestaciones espontáneas que surgen en minutos delante de sedes del PP. Calles y carreteras cortadas por cordones humanos. Bomberos uniformados al lado de los manifestaciones de toda la vida y gente del 15-M. Asambleas de funcionarios que se estrenan en eso de las movilizaciones. Jueces y fiscales apuntando en su agenda paros y concentraciones. El brazo armado del régimen, desde la policía al ejército pasando por los antidisturbios cerciorándose de que ellos son igual de víctimas que los denigrados "perroflautas". Indignación y contestación social aumentando hasta límites insospechados. Menos de la mitad de la población española cree en el capitalismo. El bipartidismo en quiebra. La cara amable del régimen siguiendo los pasos del PASOK. Contenedores ardiendo y Grecia en el horizonte. Funcionarios junto a obreros. Obreros junto a estudiantes. Estudiantes junto a funcionarios. Indignación. Rebeldía. Movilización. Crisis de régimen. Capitalismo.

jueves, 12 de julio de 2012

Represión es Régimen


Imaginaos, sólo un momentito, que algo parecido pasara en Cuba o Venezuela, esas malvadas y represoras dictaduras. No hace falta decir más.

Muy atentos a partir de los 0:40 segundos. Muy atentos...

El Gobierno lo está haciendo bien

No sabe contestar si es más grave que el Gobierno deje a gente sin trabajo o que gente corte una calle. Cree que el Gobierno lo está haciendo bien y dice que si lo echaran él no tomaría ejemplo de los mineros. Acabáramos... Pues claro que no, él es un esclavo y los mineros trabajadores con conciencia. ¿El trasfondo de todo esto? El fascismo sociológico que sólo se purgará cuando haya una ruptura real con el régimen. Vamos, inevitablemente, hacia ello.

En política nadie regala nada

Cuando te dicen "es que gobieran legítimamente con mayoría absoluta...


martes, 10 de julio de 2012

Cosas de la dictadura castro-comunista


Solidaridad con los mineros

Mañana Marcha Negra en Madrid con gente de todos los rinconces del Estado para apoyar la lucha de los mineros, vanguardia espontánea.

domingo, 8 de julio de 2012

"Abajo el régimen, hay que tomar el congreso"

Las batallas de Kawanakajima



Un alma caricativa subió a Youtube hace unos días dos entrevistas de 1993 y 1994 a Julio Anguita de más de una hora de duración. No es necesario ningún comentario sobre la capacidad intelectual y retórica (discrepancias ideológicas a parte) de este señor para debatir y exponer sus argumentos, máxime teniendo en cuenta lo desmoralizadora que podría resultar cualquier comparación. En una de las entrevistas se le responsabiliza, entre otras muchas cosas, de ser el culpable de no permitir la llamada “unidad de la izquierda” por una supuesta intransigencia a la hora de negociar con el PSOE. A esta acusación Julio responde serenadamente que él en nombre de su organización siempre estuvo dispuesto a negociar con quien hiciera falta, pero siempre en torno a un programa, y que precisamente por esta condición sine qua non el PSOE prefería pactar con las derechas nacionalistas. Termina su alegato advirtiendo que lo que muchos querían en realidad era doblegar a su organización despojándola de su identidad -programa- para convertirla en una criada y que eso era taxativamente imposible.

Fue el propio Julio el creador de la recurrida teoría de las dos orillas, sin la cual hoy es imposible hacer un análisis medianamente serio a la hora de dilucidar el panorama político español para, después, aportar propuestas estratégicas que ayuden a superar el Estado de excepción en el que nos encontramos. Dicha teoría dice, resumidamente, que PP y PSOE, sin ser lo mismo, están en la misma orilla, la del capitalismo; e IU está enfrente, junto con el resto de movimientos sociales y organizaciones de la llamada «izquierda transformadora».

Hoy, años más tarde, todo aquel que diga representar a la segunda orilla y niegue esta teoría, implícita o explícitamente, debería renunciar -o ser renunciado- ya que esa actitud claudicante sólo se puede entender desde la ignorancia o la cobardía, ambas características incompatibles en cualquier caso con un dirigente de una organización que se autodenomina anticapitalista.

Ignorancia porque sólo un rufián cae tan fácilmente en las trampas del enemigo, asume su discurso y hace malabares retóricos para justificar lo injustificable. Cuando un dirigente de IU dice «cuidado que viene la derecha», sin más, refiriéndose al PP y olvidando que la derecha es quien hace políticas de derechas y que ese mismo discurso -el llamado “voto útil” que él mismo legitima- es el que condena a su propia organización al ostracismo, es que algo falla.

Cobardía porque es mucho más fácil quedarse en lo superficial, en lo banal, que meterse en líos y ser denigrado por la maquinaria mediática y la opinión publicada, que no pública. Cuando no se va a la raíz de los problemas y se respetan las reglas del juego se es una persona de bien y eso trae una cierta comodidad. Lástima, por otra parte, que ser de izquierdas signifique no claudicar, dar la batalla, dar la guerra, aunque eso cueste el sueño o directamente la vida, como bien saben los que han estado o están en las cárceles. Miedo tiene quien no está convencido, y si un dirigente no está convencido es que algo falla.

IU es una organización heterogénea, casi se podría afirmar que como en la viña del Señor, hay de todo. Tanto que no vale la pena analizar exhaustivamente cada 'familia'. Miremos más hacia arriba y veamos cuáles son las dos posturas enfrentadas en IU y en el propio PCE. Este es el debate verdaderamente importante, el resto son consecuencias y síntomas, desde Nueva Izquierda al Plan de Ajuste andaluz pasando por el intento -crónico- de liquidación del PCE, ahora mediante una “Syriza española”.

PSOE o Programa

Por una parte tenemos a quienes voluntaria o involuntariamente se tragan la falacia del bipartidismo que consiste en presentar a dos opciones aparentemente distintas, una de derechas y otra de izquierdas, para simular pluralidad y generar enfrentamiento de manera que nadie se entere de lo realmente relevante: ambas opciones están de acuerdo en prácticamente todas las cuestiones importantes.

Esta falacia le dice a la población que la alternativa al PP es el PSOE y viceversa, pero también le dice a IU que su compañero natural y obligado ha de ser, porque sí, el PSOE. Esto coarta la capacidad de maniobra de IU, ya que la convierte en responsable, primero, de que gane “la derecha” y, segundo, de que no gane la izquierda. Aceptando este drama, IU deberá pactar con el social-liberalismo, suicidándose en la mayoría de los casos, o deberá responsabilizarse de que gane “la derecha”. Es decir, asumiendo la falacia del bipartidismo, IU se reduce a sí misma a una fuerza residual que, en el mejor de los casos, podrá aspirar a arañar escasas décimas en un Presupuesto ya que se encuentra atada de pies y manos en todo momento.

Frente a esta postura claudicante están los que anteponen el Programa, es decir la identidad de la organización al indecente baile de siglas. El debate ni siquiera está en pacto sí o pacto no, el debate está en el contenido del acuerdo programático, que es lo que lo define como bueno, malo o regular. Presentar unos puntos irreductibles, estratégicamente trazados para debilitar al enemigo acompañante de alcoba, que compartiera cualquier organización de la llamada “izquierda transformadora” es la única garantía de no equivocarse. Y si no, no pasa nada: a la calle. Que el institucionalismo tiene las patas muy cortas.

Kawanakajima significa algo así como “tierra en medio del río”. Allí se libraron históricas batallas entre dos grandes ejércitos. IU está librando una que se irá recudreciendo tanto en cuanto el bipartidismo, representante y vocero del capitalismo y sus mercados, siga hundiéndose. Sus dirigentes deberían andar con ojo porque cuando alguien titubea y no se posiciona radicalmente en uno de los dos bandos enfrentados corre el riesgo no sólo de abandonar su bando natural sino de traicionar a ambos.

jueves, 5 de julio de 2012

Camada negra (Manuel Gutiérrez Aragón, 1977)


 Pincha aquí para ver la película en youtube.

No hay que estudiar mucho la Historia para cerciorarse de que la violencia es su motor. Todo cambio sustancial de un sistema a otro e incluso dentro de un propio sistema ha venido mediante la violencia. Es fácil de entender: la sociedad se divide en clases sociales (burgueses y proletarios; explotadores y explotados) y todo Estado está basado en el monopolio de la violencia de una clase sobre otra. Un Estado capitalista es la dictadura de una minoría oligárquica y monopolista (banqueros y siervos del capital financiero) sobre la inmensa mayoría social compuesta por trabajadores de todo tipo. Un Estado socialista es la dictadura de la inmensa mayoría (proletariado, para ser más exactos) sobre la minoría oligárquica y monopolista. La diferencia entre un Estado y otro es que el primero intenta perpetuarse a costa de agudizar aún más las contradicciones y las desigualidades entre clases sociales, y el fin del segundo es desaparecer, y con él las clases sociales y por tanto las desigualidades (comunismo).

La clase dominante es dominante porque venció a la otra mediante la violencia (lo hizo la burguesía en los siglos XVIII y XIX y lo hizo el proletariado en el siglo XX) y se perpetúa mediante la violencia, especialmente la legal y 'legítima', como son las Fuerzas Armadas o la policía autonómica reprimiendo una manifestación de estudiantes. Los marxistas consiguieron algunos logros democráticos que permiten un estrecho margen de actuación institucional pero la historia abofetea, por si queda alguna duda, al discurso hippie y buenista cada vez que la llamada "izquierda transformadora" está a punto de tomar el Gobierno, que no el Poder: todo cambio en las relaciones de producción vendrá impulsado y se mantendrá, si se mantiene, mediante la violencia. Y ojo porque violencia es tirar una piedra pero también es defender tu casa y tu familia del ladrón que entra a robar por la ventana escopeta en mano. Por no hablar de la violencia capitalista que invade países por petróleo, mata a su propio pueblo de hambre y miseria o a palos directamente si éste se digna a rebelarse.

¿Es esto un alegato o una condena a la violencia? No, simplemente estoy diciendo la verdad del Perogrullo. Esto es lo que hay.

Pero no es esta la violencia que nos ocupa, de hecho no tiene nada que ver. Hago esta introducción porque sería muy fácil soltar un alegato contra la violencia en plan "comeflores" pero en política es imprescindible la honestidad intelectual, no digamos ya la otra.
Me gusta esta película porque pone de relieve la definición y la naturaleza de la ideología que mueve a estos chicos. Y es que el fascismo, antes que una bota militar o un símbolo, es la máxima negación del pensamiento. El fascismo resurge en momentos de crisis. Cuando no se dan respuesta a los problemas (tarea de la izquierda), la pereza mental se ofusca y señala al más débil de los primeros que pasen. Eso ocurría en el colegio cuando el tonto fuertote, amargado, sólo podía consolarse pegando al más débil. Ese tonto fuertote se hace mayor y hace exactamente lo mismo con el más débil que, en este caso, es el inmigrante, el homosexual o el propio trabajador explotado que, aún siendo pobre, resulta que es el culpable de la crisis porque ha vivido por encima de sus posibilidades o ha estafado un mes de paro. Da igual que los muy ricos roben al año 80.000 millones de €. A ese pobre diablo, anulado intelectualmente y rehén del odio, le ponen una venda en los ojos, le dan tres vueltas, un bate de béisbol y lo dejan que pegue palos de ciego como si estuviera jugando a las cucañas. Decía una canción que el burgués apunta y al nazi aprieta el gatillo. Decía, en el mismo sentido Brecht, que de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo si no se dice nada sobre el capitalismo que lo origina.

Ese odio, esa frustración, esa violencia. Esa ignorancia. Decía Unamuno que el fascismo se cura leyendo. Y hay quien se pregunta que qué gana el Gobierno recortando en educación.

En fin, tiempos borrascosos. Si la izquierda no deja de tocar el violín y empieza a ofrecer respuestas, veremos lo absurdo de aquello de "cuanto peor, mejor". Porque el Socialismo no resurgirá como Venus de entre las aguas; pero sí lo hará el fascismo. ¿Y mientras? Los monstruos que surgen mientras los nuevo no acaba de nacer y lo viejo no acaba de morir. ¿Y luego? Los monstruos que produce el sueño de la razón.

Tatín quería sentirse aceptado, canalizar su odio, pero sobre todo obtener respuesta a la pregunta de por qué su vida es una ruina. ¿Cuántos Tatín habrá por aquí? En millones, la respuesta.

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