sábado, 1 de octubre de 2011
martes, 20 de septiembre de 2011
lunes, 29 de agosto de 2011
jueves, 4 de agosto de 2011
Nada nuevo bajo el sol
Tras las largas y duras fiestas patronales de mi pueblo, vuelvo a reincorporarme al blog sin que pase nada nuevo bajo el sol. Estos últimos días se ha cacareado mucho la cantinela del adelanto de las elecciones al 20-N, día en el que murió Franco y anualmente en las calles se enfrentan las dos Españas mostrando sus dientes y sus contradicciones antagónicas e irreconciliables. Supongo que, como mucho, alguno vendrá eufórico y en vez de votar al PP votará a la Falange, pero esto es casi irrelevante.
Como también lo es el hecho de adelantar las elecciones, ya que sólo nos dice que la oligarquía y sus mercados necesitan un cambio de títere para airearse, y como también lo es el propio cambio de gobierno.
Bien sabemos que la mal llamada clase política (no hay clase política, hay clases de políticos) sufre un descrédito sin precedentes. Esto nos hace caer en errores como creer que "todos los políticos son iguales" o que lo que fallan son los políticos de turno; ZP que es un pusilánime o Rajoy que no sabe ni hablar, pero no: lo que falla es el sistema, no sus próceres. Si en el lugar de ZP y su camarilla pusiéramos a gente honrada y humilde que mirara por los intereses de la clase trabajadora y en detrimento de los multimillonarios culpables de la crisis, daría exactamente igual porque se encontrarían atados de pies y manos, de rodillas ante los mercados y grandes poderosos de Europa y EE. UU.
Por eso ahora mismo las elecciones, sean el 20-N o meses después, son irrelevantes, porque seguirán gobernando los mercados, tan sólo cambiarán de títere, de actor. Mismo perro, distinto collar...
Las elecciones serán relevantes, interesantes, cuando un partido de izquierdas sea capaz converger y unir a todas las clases populares en su conjunto (en vez de mamporrearlas como hace el Gobierno con el 15-M), para que en caso de que ese partido de izquierdas llegue al poder, éstas puedan salir a la calle y decir alto y claro a los mercados: Eh, que estamos aquí. En ese caso, España recuperaría la poca democracia y la poca soberanía que ha ostentando durante las últimas décadas y sería capaz de gobernarse a sí misma ante la atónita mirada de los grandes poderosos conscientes de que han perdido una de sus tantas gallinas de oro.
Como reza la pancarta de arriba empuñada por el rapero Pablo Hasél, es el sistema, el capitalismo la raíz del problema. Por eso hay que ser radicales (consecuentes) y hay que ir a la raíz del problema. Por eso, decían Los chikos del maíz en una entrevista, hoy en día es inmoral no ser antisistema, anticapitalista.
domingo, 24 de julio de 2011
Joan Tardà clavó algunas cosas
... aunque en otras metió la gamba, como por ejemplo cuando aboga al supuesto izquierdismo del PSOE. Ahí no hay nada que rascar, más eficaz habría sido acusarles de derechistas o al menos de connivencia y complicidad con esa derecha rancia empeñada en clasificar a los muertos como de primera o de segunda división.
jueves, 21 de julio de 2011
Introducción de un ensayo sobre el amor y sus formas
Desde hace ya bastante tiempo tenía pensado escribir sobre este tema, aunque nunca me había echado pa'lante. Finalmente me decidí por varias razones que explico en el propio "ensayo", el cual todavía no está terminado, pero la principal es para agradecer de alguna forma a todas esas personas que siempre me han confiado sus problemas, especialmente a mis amigas. Un beso.
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Introducción de Sobre el amor y sus formas. Consejos vendo pero para mí no tengo
Los que por alguna u otra razón queremos hacer llegar nuestro mensaje a la gente, en mi caso por ser político, sabemos que para ello tenemos que ser claros, directos, concisos y dejarnos de debates sobre cuestiones abstractas. Una de las cuestiones abstractas por antonomasia de la juventud es la del amor. Unos afirman con rotundidad que sí existe y así lo declaran a los cuatro vientos en sus estados del Tuenti, algunos por el contrario intentan mostrar su lado más frívolo y dicen que no, que eso son cosas de niños chicos, y otros simplemente se dedican a vivir, a sentir emociones y no pierden el tiempo en debates absurdos que nunca llegarán a nada.
Por si queda alguna duda, yo pertenezco a los últimos, así que he de pedir perdón por lo engañoso del título, ya que no hablaré sobre el amor, aunque espero que nadie se sienta decepcionado por ello a estas alturas de partido. Sí hablaré sobre algunas formas de los que hemos estado solos, nos hemos enamorado -entendiendo enamorarse como sentir algún sentimiento profundo sobre otro persona- y hemos vuelto a estar solos pero sin poder dormir como el buen poli, al que o le falta una pieza del rompecabezas o no tiene la conciencia tranquila.
De lo que se trata es de poder dormir sin que sintamos que nos falta una pieza del rompecabezas y con la conciencia tranquila. Para ello, la solución no consiste en que logremos volver con nuestra ex, tampoco en que consigamos ligar con todas nuestras vecinas; consiste en que de una vez por todas aprendamos a estar solos. Así de sencillo. Horas, días, semanas y meses de torturas, de releer mensajes, de estrujarnos la sesera pensando qué pasó o de quién fue la culpa, de cubalibres de más, de llantos, de mojigangas, de sonrisas fingidas, de ligoteos vacíos, y todo porque no sabemos estar solos. A pesar de que, en realidad, hemos estado solos -sin pareja- prácticamente toda nuestra vida incluyendo la etapa más feliz que suele ser la niñez en la que, salvo excepciones extraordinarias, no tenemos pareja.
Y no os asustéis: cuando digo que tenemos que aprender a estar solos, que a nadie le venga a la mente la típica escena de un hombre solo en el asilo, secándose las lágrimas, resignándose a la idea de que, pobre de él, nadie lo ha querido en su tortuosa y solitaria vida.
Se trata de todo lo contrario ya que única y exclusivamente conseguiremos atraer a personas nuevas y conseguiremos llevar de manera sana nuestras relaciones cuando aprendamos a estar solos. En realidad esto no es ningún galimatías paradójico, es fácil de entender, especialmente la primera cuestión -la segunda merece ser comentada posteriormente con más detalle-, ya que si a nuestro alrededor tenemos dos personas, una que anda lloriqueando por las esquinas y no valora su vida, y otra que es divertida, risueña, alegre y valora tanto su vida que nos despierta incluso un pequeño sentimiento de idolatría, automáticamente querríamos conocer más sobre esta última persona.
Así que, bajo mi punto de vista, estos son los siguientes ejes sobre los que se basa no ya una relación, sino un estado emocional sano y fuerte tanto en pareja como en solitario:
Aprendemos a valorarnos y a querernos. Aprendemos a estar solos. Aprendemos a aplicar frío o calor en nuestra relación. Aprendemos a llevar de manera digna una ruptura... Y vuelta a empezar.
Y así, mientras nuestro corazón, ligero de equipaje, va recorriendo este periplo sin ningún tipo de regularidad temporal, nosotros seguiremos siendo la misma persona. Esa que hace reír a sus amigos, esa que, valiente, en su momento ya toreó en peores plazas, esa sin la cual su familia no podría vivir y esa que con pequeños detalles insignificantes es feliz y sabe que hay seis millones de razones por las que vivir.
La vida es todo lo contrario a una procesión cristina así que ya está bien de flagelaciones, el amor es para los valientes.
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